Seis estudiantes de la Escuela Secundaria Técnica 18 de Mexicali fueron liberados luego de permanecer detenidos durante dos días por su presunta participación en una explosión ocurrida dentro de un salón de clases.
De acuerdo con reportes oficiales, los adolescentes —cuatro hombres y dos mujeres, todos menores de edad— enfrentan un proceso en libertad por el delito de pandillerismo, luego de que inicialmente fueran señalados por autoridades escolares y policiales por supuestamente detonar una bomba molotov dentro del plantel.
Las investigaciones apuntan a que el incidente ocurrió durante un experimento escolar relacionado con una práctica de laboratorio. Los estudiantes habrían mezclado diversas sustancias químicas dentro de una botella de plástico, entre ellas ácido muriático, provocando una reacción que terminó en una explosión. Según versiones difundidas junto con videos del hecho, el estallido no provocó incendio ni daños graves en el aula.
El caso generó polémica después de que padres de familia acusaran una supuesta criminalización de los menores. Familiares señalaron que los estudiantes fueron tratados como delincuentes pese a que, aseguran, se trató de una “travesura” derivada de materiales solicitados para actividades escolares.
Madres de algunos de los jóvenes denunciaron además irregularidades durante el proceso de detención, afirmando que sus hijos permanecieron incomunicados durante varias horas y sin acceso inmediato a alimentos o acompañamiento familiar.
Por su parte, autoridades estatales sostuvieron que el caso debía investigarse debido al posible riesgo para la comunidad escolar. La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, declaró previamente que cualquier acción que pudiera poner en peligro a estudiantes o docentes debía atenderse conforme a la ley.
La situación abrió un debate en redes sociales y entre especialistas sobre los límites entre una conducta escolar imprudente y la judicialización de menores de edad en contextos educativos.






