Miles de personas participaron este miércoles en una movilización en Buenos Aires para exigir mejoras en las pensiones, mayor acceso a medicamentos, la protección del empleo y la continuidad de programas sociales, en una protesta, encabezada por jubilados y respaldada por sindicatos, movimientos sociales y partidos de izquierda, que también dejó enfrentamientos entre manifestantes y policías en Avellaneda, al sur de la capital argentina.
La manifestación tuvo como punto principal las inmediaciones del Congreso argentino, donde los jubilados mantienen protestas semanales para reclamar un aumento en sus ingresos.
Los participantes señalaron que el monto de las pensiones resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas.
Actualmente, casi la mitad de los 7.8 millones de jubilados del país recibe la pensión mínima junto con un bono, lo que representa un ingreso equivalente a 324 dólares, cifra inferior a una tercera parte de la canasta básica del adulto mayor.
A la jornada se incorporaron los sindicatos agrupados en la Confederación General del Trabajo (CGT), que anunció una mayor participación en las movilizaciones a partir de ahora.
Dirigentes sindicales señalaron que existen preocupaciones por la situación del empleo, el desempeño de la industria y la disminución del poder de compra de los salarios, factores que, afirmaron, impactan en distintos sectores de la población.
Las demandas de los manifestantes contrastan con la postura del gobierno del presidente Javier Milei, que sostiene que las medidas económicas han permitido alcanzar un superávit fiscal y mejorar la evaluación financiera del país.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, afirmó que la estrategia busca “generar condiciones para fortalecer el empleo, los salarios y los ingresos de la población”.
Sectores de oposición y organizaciones sociales sostienen que la reducción de la inflación, que pasó de niveles cercanos al 200 por ciento al 33.5 por ciento interanual en dos años y medio, ha estado acompañada por una disminución del empleo y del consumo.
Representantes sindicales señalaron que la apertura de importaciones y la baja en la demanda han contribuido al cierre de fábricas y a la pérdida de fuentes de trabajo.
Además de la concentración en Buenos Aires, durante la jornada se realizaron manifestaciones en otras ciudades argentinas para exigir la restitución de programas sociales suspendidos.






