La evolución del fenómeno conocido como “Súper Niño” puede modificar las condiciones del mar y afectar la distribución, reproducción y disponibilidad de especies de interés comercial, señaló Antar Pérez, especialista en Ciencia de Oceana México.
El cambio en la ubicación de los recursos pesqueros puede obligar a las personas dedicadas a la pesca a recorrer mayores distancias, utilizar más combustible y destinar más tiempo a las jornadas de captura.
Pérez explicó que las especies marinas se desplazan cuando cambian las condiciones de temperatura y disponibilidad de alimento.
El problema para las comunidades pesqueras radica en que los recursos pueden dejar de concentrarse en las zonas donde habitualmente son capturados.
La FAO ha documentado que los episodios intensos de El Niño pueden modificar el hábitat de distintas especies y alterar la productividad pesquera.
El especialista planteó la necesidad de fortalecer las políticas públicas y los mecanismos de manejo de las pesquerías para responder a las variaciones ambientales. Entre las herramientas mencionadas están los planes de manejo pesquero, elaborados con participación de las personas pescadoras y con información científica, con el objetivo de ajustar el aprovechamiento de los recursos ante los cambios en el océano.
El panorama nacional también presenta un reto en materia de regulación. México cuenta con 83 pesquerías marinas, pero 63 no tienen un plan de manejo pesquero, lo que representa cerca del 76% del total.
Además, el Semáforo de la Pesca de Oceana México señala que 23% de las pesquerías se encuentra en condición de “Deterioro” y otro 27% en “Precaución”.
Estos datos representan, en conjunto, 50% de las pesquerías consideradas en esas dos categorías.






